
La idea de escribir un comentario para el blog realmente no surge de parte alguna, lo único que sale de mi cabeza es plasmar los pensamientos que uno tiene en momentos cotidianos, las ideas que de repente asaltan nuestra mente mientras vamos en la micro calmadamente mirando por la ventana haciendo como que el resto del mundo no existe y solo somos nosotros y esa ventana cochina avanzando por las calles, o cuando estamos en el metro ya sea de pie haciendo como que miramos el eter tratando de evitar los ojos del mundo o sentados haciendo como que vemos algún paisaje hermoso a trabes de la ventana que solo nos muestra una hilera de luces alumbrando un oscuro túnel.
El metro, singular lugar para pensar tonteras. Uno mira esa ventana como si el mundo de verdad estuviera fuera de ella, y me pregunto ¿Por qué todos nos peleamos para obtener ese premiado puesto?, ¿Tan increíble es mirar una pared con luces que cada vez que pasan las evitas como si fueran lepra?. La respuesta es simple, no es lo que vemos fuera lo que nos motiva a obtenerlo, es lo que evitamos de ver dentro lo que importa. Pensándolo bien, quien quiere mirar los zapatos de una señora que si la miras su cara te dirá (enfatizando el “dirá”, ya que no sale palabra alguna de su boca) “que me miras pelota” como si fuera un castigo mirar el resto de las personas. Entonces uno busca desesperadamente ese lugar donde nuestra mirada pueda reposar tranquila hasta llegar a destino.
Otro lugar en el metro digno de batalla son las esquinas, salve oh esquinas!!, las cuales evitan nuestro contacto con otro ser humano, son el lugar de descanso para muchos, y la guarida de otros. Mientras los mas desconsiderados las ocupan como cuarto personar, donde creen pueden sentarse sin que el mundo se preocupe, los mas sensatos las usan como reposo para sus miradas, uno en las esquinas tiene libertad de mirada, ya que buscar un lugar para descansar la vista mientras uno viaja a su fantasía predilecta es considerablemente mas simple. Si nos miran apartamos rápidamente la vista hacia el “exterior” o hacia el techo, asunto que no se puede si estamos en medio de la gente ya que el exterior puede ser el trasero de alguien y el techo la cara de otro ser humano